El streaming ha revolucionado la forma en que consumimos cine, ofreciendo acceso inmediato a una vasta cantidad de contenido. Plataformas como Netflix, Disney+ y Prime Video lideran esta transformación, mientras los estudios tradicionales se adaptan al nuevo panorama. Las salas de cine, aunque afectadas, no desaparecen, sino que buscan reinventarse.
Con el auge de las plataformas de streaming, la producción de contenido original se ha disparado. Grandes estudios de Hollywood han comenzado a crear series y películas exclusivas para atraer a los suscriptores, lo que ha cambiado el enfoque de la industria hacia un modelo más diversificado y globalizado.
Además, la forma en que se estrenan las películas también está cambiando. Muchos filmes que tradicionalmente solo se verían en cines, ahora llegan directamente a las plataformas de streaming, permitiendo a los usuarios ver los estrenos desde la comodidad de sus hogares. Este cambio está generando nuevos hábitos de consumo y redefiniendo el significado de «éxito» en la industria.
Sin embargo, la competencia entre plataformas ha hecho que el contenido sea cada vez más exclusivo. Los usuarios deben suscribirse a varios servicios para no perderse sus series favoritas, lo que plantea preguntas sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo de negocio del streaming. Los próximos años definirán cómo la industria se adapta a estas nuevas dinámicas.





